Pensando en el perfil de gente que nos relacionamos con GPUL, no sería raro que esto fuera una referencia a la estupenda novela gráfica de Frank Miller. Pero, aunque se podrían establecer paralelismos con ella, esta reflexión viene a cuento de la noticia que nos dio nuestro secretario José Millán la semana pasada: que había registrado al socio número 300 de GPUL.
Los números, al final, sólo son números. Pero, por cultura, cuando alcanzamos estos hitos, como cuando se cumplen los 10 años de vida de una Asociación, los números invitan a la reflexión.
El Grupo de Programadores y Usuarios de Linux nació como un grupo de amigos interesados por una tecnología, un estilo de desarrollo, y una filosofía. En unos tiempos en que pocas personas tenían conexión a Internet en el hogar, en una época en la que de Unix sólo se hablaba en las empresas y universidades, GPUL se convirtió en un punto de encuentro de gente que se aproximaba a las tecnologías del software libre por todo tipo de razones. Y en ese punto de encuentro, que tenía su localización física entonces en el despacho 0.05 de la Facultad de Informática, la gente encontraba una comunidad en la que se compartían recursos y conocimiento. Las listas de correo ardían cada día con mensajes en los que se discutía desde como configurar Exim, hasta el papel de unas fresas cultivadas por unos hippies, en el mundo del software libre. Arder, no ardieron, pero sí se quemaron tres grabadoras de CD's en los cuatro primeros años de vida de GPUL, a base de grabar software para toda la Facultad. En el despacho, siempre había gente dispuesta a resolver problemas y, con más o menos fortuna (siempre quedará una cierta leyenda negra de los bordes desagradables frikis de la secta del 0.05), desde allí, y en distintos actos de divulgación organizados en la Facultad, el espíritu se fue propagando.
Como siempre, en organizaciones donde la gente hace su trabajo voluntariamente, los cambios generacionales son difíciles. Así que, cuando una parte importante de los fundadores se fue alejando, por motivos laborales mayormente, de la Facultad, la Asociación fue entrando en un estado de letargo, del que salió amenazando con la desaparición. Hubo un cambio en la directiva, y si bien se siguió conservando la idea original de que GPUL fuera un anárquico soporte para cualquier socio o grupo de socios que quisieran llevar a cabo un proyecto relacionado con software libre, la deriva de la asociación se dirigió hacia la "U" de Usuarios. Las razones parecen claras: allá por el 2002-2003, el hardware se había abaratado, la conexión a Internet en el hogar se estaba generalizando, y el mundo de GNU/Linux estaba dejando de ser un ghetto de freaks de universidad y de LAN parties, para penetrar, primero, en las grandes multinacionales, y luego en las pymes y administraciones públicas. La prensa generalista hablaba de (GNU/)Linux, hacían reportajes sobre las visitas de Richard Stallman a España, y, como no, cuando se enteraron que en FIC había un grupo de "jeikers", GPUL saltó al estrellato.
Eso no era lo importante. Lo importante, es que cada vez se hacían unas jornadas, generalistas como las de toda la vida, o especialistas sobre seguridad, gráficos... de un nivel interesante, con invitados de importancia, pero con unos socios que tampoco iban a la zaga compartiendo y explicando experiencias con la tecnología. Tras unas IV Jornadas que duraron prácticamente un mes con varias charlas al día, 4 días a la semana, en la que asistían alumnos de la Facultad, pero cada vez más, ex-alumnos y gentes del mundo empresarial, apostamos por hacer un congreso en que se uniera lo mejor de cada parte: el rigor académico, la practicidad de la empresa, el espíritu hacker del movimiento del software libre. De cara al exterior, el Congreso de Tecnologías del Software Libre de 2005, fue un éxito, pero internamente supuso una bofetada de realidad, contra el techo de una asociación con la idiosincrasia de GPUL.
A esta bofetada, siguió una nueva crisis, esta vez más "institucional". Pero como en los años previos el trabajo se había hecho bien, consolidando una nueva generación de gpuleros, con lazos importantes en el entorno inmediato con el que nos relacionábamos, una nueva directiva, con muchas ganas de hacer cosas, tomó los mandos a finales de 2005, y la fractura no tardó en soldarse, para después ser olvidada. Con la lección aprendida, en los años siguientes, se dio primero un paso atrás hacia la tranquilidad, que significó luego la carrerilla de GPUL hacia la organización de hackmeetings, donde se puede perder un poco el rigor (en sentido formal) académico, pero en los que el nivel técnico es elevado, y la componente social es no menos importante. La Guademy fue el primero de esos encuentros, y significó, para algunos socios, el inicio de la colaboración con los grandes proyectos del software libre, algo que, hasta aquel momento, parecía que sólo se había conseguido con Debian, cuando teníamos, de toda España, uno de los mayores índices de desarrolladores por número de habitantes, en Coruña.
Estos últimos años han sido muy buenos. Y con ellos, llegamos al décimo aniversario. Y a los 300 socios.
Llevamos un año en el que deberíamos haber celebrado los diez años de la Asociación, y con ellos, el éxito de la revolución del software libre. Sin embargo, no hemos hecho un gran acto de celebración, como sucedió en la celebración del V Aniversario. De hecho, hicimos una planificación de actividades para lo que era el curso académico 2008-2009 en la Facultad que nos aloja, pero salvo la Akademy y las Jornadas, el resto de actividades se ha ido postergando. Esto ha sucedido por diferentes circunstancias, pero en general, se asemejan a las descritas por la primera crisis: la falta de tiempo, el alejamiento de la Facultad, las circunstancias personales, de varios miembros de la Junta Directiva o del entorno inmediato a ella que también eran parte activa de GPUL. El hecho en sí mismo que sea la JD la gran afectada, no es importante por el hecho de ser JD, a fin de cuentas, GPUL es una asociación eminentemente horizontal, y el papel de la JD, estrictamente, es coordinar las actividades y encargarse de la burocracia de la Asociación. El problema, es que la JD se nutre precisamente de los miembros más activos, y por lo tanto, si "caen" varios de ellos, cae un importante motor de actividades de GPUL.
Claramente, este es el momento de un nuevo relevo generacional. Pero este relevo, es una opinión muy personal, es muy difícil que llegue. En estos últimos tiempos, hemos visto como el número de asistentes a las actividades que organizamos para la Facultad en la que residimos, ha bajado progresivamente hasta llegar a unos niveles desoladores. Podemos hacer bastante autocrítica de como hemos ido organizando estas actividades en los últimos tiempos, pero es no menos cierto, que las nuevas generaciones de estudiantes han cambiado, y nos cuesta mucho más llegar a ellos. Así, son pocas las personas que en estos 3-4 últimos años se han hecho socias de GPUL, y de ellas, menos todavía, gente dispuesta a colaborar de forma intensiva en todas las actividades. Esto no es una crítica hacia estos nuevos socios (ni hacia los antiguos): nunca se les pidió más que el compromiso con la filosofía del software libre, y a partir de ahí, lo que uno quiera dar. Pero en estas circunstancias, es difícil mantener el ritmo y el tipo de actividades que veníamos realizando hasta el día de hoy.
Todos los cambios que he descrito en GPUL se han producido de forma más o menos natural. Los socios (no necesariamente directivos) proponían ideas, y si había gente y medios suficientes, se desarrollaban. En este momento, parece que se impone un cambio de política de Asociación dentro de GPUL, para adaptarse a las nuevas circunstancias. Y si bien este cambio se producirá sólo si la masa activa de GPUL lo decide, parece razonable que este cambio se impulse desde la Junta Directiva. Más que nada, porque parte importante del cambio, deberá consistir en reorganizar la infraestructura, de sistemas y de administración legal y económica, para que se mantenga con el mínimo esfuerzo, y facilitando la transición en los cambios de personal.
Pero claro, ese esfuerzo debe tener un objetivo. Varios, de hecho. El primero, es seguir acogiendo el goteo de personas interesadas en el software libre. Y perseverar en que parte de esas personas pertenezcan a las nuevas generaciones de estudiantes de la Facultad de Informática.
El segundo, es ayudar a los socios más avanzados técnicamente, en la promoción dentro de los grandes proyectos de software libre. Esto es especialmente importante, porque el futuro a medio plazo de muchos proyectos dependerá de que nuevos desarrolladores entren a hacer las tareas que otros van dejando, o las nuevas que van surgiendo cuando dichos proyectos crecen.
El tercero, es aumentar el compromiso directo con la sociedad a la que se destina el software libre. En ese sentido, podrá convertirse en un buen ejemplo, la colaboración que se viene haciendo con la ONGD Enxeñería Sen Fronteiras Galicia, que se certificará oficialmente en los próximos días, con la firma del convenio marco de colaboración que se aprobó por nuestros respectivos órganos de representación.
Objetivos desde y para todos. Desde todos los socios de GPUL que pueden encontrar actividades para todos los gustos y condiciones en las que colaborar, y para todos los sectores de la sociedad que nos rodea. Creo sinceramente, que puede ser un buen planteamiento para celebrar el XI Aniversario de GPUL. Ahora, sois vosotros, los socios, los que teneis que decidir, conpalabras y obras, si seguimos adelante.
Francisco J. Tsao Santín
Socio número 26
y actualmente, presidente del Grupo de Programadores y Usuarios de Linux
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